Después de 6 horas de retraso en el aeropuerto por fin llegamos a nuestro destino, Hamburgo. Nos unimos todos, Ainhoa, Zuriñe, Marina, Ramón, Josemi, Juan, Antonio, Pilar y yo. Cenamos y a la cama a descansar que lo necesitábamos.
Al día siguiente, el viernes, un poco de entrenamiento por la ciudad y la reunión técnica.
El sábado amaneció un buen día aunque cuando llegó la hora del calentamiento empezó a ponerse malo.
Cuando vi a todas las triatletas comenzaron los nervios a inundar mi cuerpo. Se acercaba el gran momento, el público rugía. ¡Qué ambientazo!
On you mark y al agua. Salgo del agua en un gran grupo, empieza a llover de nuevo.
Rápida transición y se me rompe una gomilla de las zapatillas. No consigo calzármelas, veo como el grupo impone un ritmo infernal. Sufro, he intento seguirlas porque sé que será decisivo. Pero las piernas me queman de dolor y muy a mi pesar no consigo enganchar. Me quedo en un tercer grupo de unas 8 triatletas donde finalmente estamos todas las españolas que quedamos en carrera, Zuriñe, Ainhoa y yo. La lluvia y el viento hacen que haya múltiples caídas y que la bici sea muy peligrosa. Me bajo a correr y lucho por conseguir el mejor puesto que me es posible. Se escapan unas cuantas de mi grupo, llevan un ritmo imposible para mí. Sufro y consigo terminar en 30ª posición.. Por delante Ainhoa, con una excelente carrera a pie queda la 25ª y Zuriñe termina en 35ª posición. Marina abandona en el segmento de bici.
Ha sido una gran experiencia competir de nuevo en Hamburgo, en un triatlón de tantísimo nivel recorriendo el centro de la ciudad y rodeada de un público tan caluroso.
Contenta aunque no satisfecha. Hay que pulir muchas cosas. Con trabajo todo llegará.
El domingo era el turno de los chicos. Ellos con mejor suerte que nosotras tuvieron un radiante sol. Ramón hizo un gran triatlón finalizando en 24ª y Josemi termina en 36ª posición.
Ahora a recuperarse, y entrenar para el próximo triatlón, la Copa del Mundo de Hungría.


